El Butsudan
en nuestras
vidas diarias
Centro Internacional del Budismo Nichirén
¿Tenéis un butsudán? Algunos de vosotros se estarán preguntando qué es un butsudán. Un butsudán
es el altar familiar. Como sabéis, la mayoría de los cristianos tienen un crucifijo o un icono en casa. El
butsudán es a una casa budista lo que el crucifijo es a una casa cristiana. Me gustaría hablaros de ello
porque es muy importante para nosotros como budistas. Para más detalles, ver SHINGYO HIKKEI (Manual para Miembros del Budismo Nichirén), pág. 39.
Puede que algunos sepáis algo acerca del butsudán. El butsudán es como la casa del Buda, y el altar
dedicado al Dai-Mandala (el objeto de culto), al Buda, a Nichirén Shoonin y a nuestros antepasados. El butsudán también nos muestra el mundo del Buda. Suele tener forma de caja, aunque hay muchas clases de butsudán. Lo realmente importante no es la forma, tamaño o color que tenga, sino dedicarlo a los budas y demás. En ocasiones vemos una imagen del Buda sola en una estantería. Eso no está bien porque para los budistas, la imagen del Buda no es una mera obra de arte sino el objeto de culto. A veces colocamos una bella muñeca en una bonita urna de cristal. ¿Cómo no íbamos a cuidar mucho
mejor al Buda y los suyos que a una simple muñeca? Con el butsudán atesoramos al Buda y a los suyos como el objeto de culto.
¿Por qué deberíamos tener un butsudán? El butsudán expresa la fe del que lo tiene. El butsudán en casa significa que el budismo es algo muy íntimo para esa familia. El butsudán acerca la familia al budismo. Además, el butsudán nos muestra la relación entre el Buda, Nichirén Shoonin y nuestra familia incluyendo a nuestros antepasados. Muestra el gran mundo del Buda, donde viven Nichirén Shoonin y nuestros antepasados. El crucifijo, por otro lado, nos muestra sólo la relación entre Dios y nuestra familia presente. Dicho de otra forma, el butsudán es una ventana entre el mundo del Buda y nuestro mundo. Si tenemos un butsudán en casa, podemos ver al Buda, a Nichirén Shoonin y a nuestros antepasados siempre que queramos. Cuando nos sentamos ante el butsudán con las manos unidas, podemos ver a nuestros padres, abuelos y otros antepasados disfrutando de sus vidas en el mundo del Buda, y podemos darnos cuenta plenamente del poder salvador y la compasión del Buda Nuestro Señor.
A propósito, alguien dijo que no necesitaba un butsudán porque sus padres ya tenían uno. ¿Lleva razón? No. Necesitamos un butsudán en cada casa del mismo modo que necesitamos agua y electricidad en cada casa. Debemos creer en el budismo también en casa, y no sólo en el templo. Esto es inútil si en nuestras vidas diarias no creemos en el budismo. Para apreciar plenamente el budismo, debemos poner en práctica nuestra fe. En pro de la fe en nuestras vidas diarias, necesitamos un butsudán en casa dedicado a los budas.
¿Cómo se compone un butsudán? Primero pondremos el Dai-Mandala en la pared del fondo del
butsudán. El Dai-Mandala escrito original de Nichirén Shoonin es el Jondson (objeto de veneración) más importante y nos muestra el mundo del verdadero Buda. Nichirén Shoonin manifiesta con el
Dai-Mandala el poder salvador, la compasión y la sabiduría del Buda. Podemos poner una imagen del
Buda delante del Dai-Mandala. Esto significa que el Buda está en el centro del universo. En el segundo nivel, colocamos la imagen de Nichirén Shoonin. Esto significa que recibimos las enseñanzas del Buda través de Nichirén Shoonin. En el siguiente nivel colocamos las IJAI (rotulito conmemorativo) y el KAKOCHOO (librito de nuestro linaje con los nombres de nuestros antepasados). Esto nos muestra que nuestros antepasados viven felices con el Buda en sus siguientes vidas y nunca nos pierden de vista. Así pues, debemos cuidar mucho el butsudán. Debemos mantenerlo limpio y colocarlo sobre una mesa cubierta con un mantel en el salón donde se reúne siempre la familia, pero no en el suelo. Si adquirimos uno nuevo, debemos pedir a un monje que oficie una ceremonia de apertura de ojos. Esta ceremonia no es sólo para inaugurarlo sino para dar la bienvenida a nuestro hogar al Buda y para hacer voto de
creer firmemente en Él.Así es cómo se cuida un butsudán:
1. Ofrecer una tacita de agua fresca cada mañana.
2. Ofrecer una vela encendida e incienso cada mañana.
3. Celebrar un GON-GYOO (oficio) cada mañana y cada atardecer.
4. Ofrecer flores y otras cosas agradables.
5. Mantenerlo limpio.
6. Informar sobre los acontecimientos familiares.
Si nos manchamos las manos las lavamos con agua. El agua tiene el poder de purificar. Las enseñanzas del Buda tienen también el poder de purificar nuestras mentes. Ofrecer una tacita de agua significa reverenciar al Buda con agua, que tiene el mismo tipo de poder, y apagar la sed del Buda.Una vela arde, brilla, rompe la oscuridad y hace que las personas se sientan seguras. Por eso, una vela simboliza la sabiduría del Buda Nuestro Señor, que es brillante y rompe nuestra ignorancia. Ofrecer incienso significa ofrecer su fragancia a los budas y también, purificarnos con ella. Se dice que la ofrenda de incienso simboliza la compasión del Buda: su fragancia se expande por igual superando todas las barreras. Además, tanto la luz de la vela como la fragancia del incienso se difunden como lo hacen las enseñanzas del Buda.
Celebrar un oficio cada mañana es dar los buenos días a los budas, hacer voto de fortalecer
nuestra fe, expresar nuestra gratitud por su ayuda y rezar para tener un buen día. Los budas están
siempre cuidándonos. Así pues, celebra un oficio cada mañana y también dile al Buda algo como hasta luego o ya estoy en casa cuando salgas o regreses.Ofrecer flores significa ofrecer al Buda belleza y adorno. No ofrezcas flores artificiales. No se las ofrecerías a nadie ¿verdad? Se pueden ofrecer otras cosas tales como arroz, frutas, dulces, etc. Por favor, ofreced algo que gustase a vuestros antepasados el día de su aniversario. Por ejemplo, si a tu padre le encantaba el café, ofrécele café el día de su aniversario.
No dejes flores muertas ni otras cosas ya sin frescura. Cuídalas como si se las estuvieras ofreciendo a los vivos. Los budas están siempre a nuestro lado. Viven con nosotros aunque no podamos verlos. Si piensas y te comportas así, tu familia entenderá cada vez mejor lo importante que es cuidar no sólo lo visible sino también lo invisible, pues tus hijos y tus nietos están fuertemente influidos por ti.
Mantén limpio el butsudán porque es como un espejo que refleja tu mente. Si no tienes una fe sólida o
no llevas una buena vida, se refleja rápidamente en el aspecto del butsudán. Informar de lo que acontece en la familia es hablar de todo con los budas y apreciarlo. No te preocupes por el tema. Por ejemplo, puedes contar el nacimiento de un bebé, el comienzo de la escuela, la graduación, la boda, etc. También valen los temas intrascendentes. ¡Hablemos con los budas!
Ahora sabéis algo más a cerca del butsudán, ¿verdad? Si tienes alguna pregunta, no dudes en dirigirte al templo Nichirén de tu zona. El monje te será de gran ayuda.
(Redactado por el monje Chishin Hirai)Traducción de: Javier Sánchez, Nichiren Shu de España